lunes, 3 de febrero de 2014
¿Y yo que?
Esta pregunta no deja de sonar en mi mente, no porque sea ruidosa más bien porque es inquietante.
Al hacerme esta pregunta considero las implicaciones de mi existir,
¿desde cuando? , no se, pero es significativo ya que considero la cantidad de eventos que suceden cada momento en cada lugar con cada persona.
Precisamente ahora en que me decido a escribir, (por cierto desde hace tiempo que no lo hacia solo lo pensaba pero ¡POR FIN!¡LO HICE!), están sucediendo infinidad de eventos en infinidad de lugares con infinidad de personas, ¿Y yo que?, no he sido una persona netamente profunda de pensamientos, tampoco me considero una persona con pensamientos agudos, por alguna razón fuera de mi entendimiento soy una persona tan normal que de repente considero que soy fuera de lo común.
Ante estas situaciones que se me presentan desde hace tiempo, he tratado de día a día encontrar un sentido claro de mi existencia.
Ahora después de 45 años de vida realmente me doy cuenta de tantas cosas que he pasado y que no han sido de provecho para mí ni para los míos.
Mi vida se puede resumir en un solo renglón o en un volumen de libros considerable, ¿de que depende que así sea? Considero que depende en que momento quiera hacerlo y en este momento que decido a hacerlo me resulta prácticamente imposible plasmarlo en un renglón, no porque no lo pueda realizar así, más bien porque quiero explayarme.
Muy bien pues es momento de que inicie después de no saber como empezar.
Las mañanas frescas de verano, despertándome en la azotea del caserón de Tapia, resultaban ser de una dulzura tal que ni aun los ruidos de las maquinas de refrigeración de la Carnicería Cantú de la esquina, ni el pitido de Fundidora, ni el de Cervecería lograban impacientar las tranquilas mañanas de Monterrey de los años 70´s. El día empezaba con una nueva oportunidad de salir a jugar con los amigos después de un rico desayuno de leche con plátano y pan de la Panadería Antillana o de la Bustamante inclusive de la Panadería Monterrey.
El dormir en la azotea traía consigo una enorme posibilidad de tener una visión de la vida llena de estrellas e ilusiones, por las noches después de tener una velada debido al verano y el querer disfrutar cada momento de la vida, era obligado ir tarde a descansar después de haber estado jugando con los amigos en la calle, yo soy producto de la calle, en la calle aprendí a vivir, en la calle aprendí a jugar, en la calle aprendí a pelear, en la calle aprendí a divertirme, en la calle aprendí a ser ciudadano.
Después de regresar de la calle, seguía la convivencia familiar, un tipo de convivencia muy peculiar, había bromas, había comida, había disgustos, había gritos, había groserías, y también había televisión, los noticieros, los programas de variedades, las series de televisión gringas, los programas cómicos mexicanos, etc.
El haber nacido en una familia numerosa de 11 hijos, ha sido uno de mis mayores honores y orgullos, me ha dado identidad, me ha proporcionado seguridad.
Este orgullo pudiera explicarlo a mi entender pero realmente no lo puedo sustentar con mi pensar, es como una de esas cosas que se deben tomar por
definición, por dogma.
Nacido en la colonia Terminal allá por las calles de Agustín Melgar, Vicente Suárez cruz con Rafael Nájera.Siendo aun bebé nos pasamos a cambiar a Amado Nervo entre Tapia y M.M. del Llano, para después de pocos meses cambiarnos a M.M. del Llano entre Amado Nervo y Villagómez y de ahi a la casa que describo en este recuerdo del amanecer, que se encontraba en la calle Tapia entre Rayón y Amado Nervo.
En este transitar mi vida esta velada para mi, solamente hay unos pocos y pequeños agujeros en el velo que me permiten recordar hechos aislados.
Recuerdo vagamente de estar dentro de casa con imposibildad de salir no se si por mi edad o por protección, pero simplemente me recuerdo parado de puntillas viendo hacia fuera y esperando a que pasará Angel y pedirle que me comprara un Mazapán Azteca que se vendían en la calle Tapia entre Villagómez y Villagran.
Por otro lado el recuerdo también vago, de ir a casa de un vecino para ver televisión de paga, desde la llegada de la televisión a Monterrey fue de paga. Por un tiempo fue, es y será libre pero poco a poco se esta volviendo de paga de nuevo.
Monterrey, Nuevo León año 2006
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